Cultura.

Jairo Simon – Embajador de la Paz

Publicado el 11-09-2010 en Cultura, Medio Ambiente, Noticias, Videos

La canción «Una Voz en Soledad«, compuesta por Jairo Simon, un joven talento de nuestra ciudad, ha trascendido con amplitud los límites de Puerto Rico.
Jairo Simon fue elegido como «Embajador de La Paz» gracias a su canción que en You Tube ya ha sobrepasado las 10.000 reproducciones.

«Una Voz en Soledad»
Letra y música: Jairo Simon
Piano y arreglos: Danilo Santinelli
Realización Audiovisual: Sergio Rambo.

Biodiversidad, sustento y culturas núm. 64, abril de 2010

Publicado el 03-06-2010 en Cultura, Medio Ambiente

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Este número está dedicado a documentar la crisis de legalidad que sufrimos junto con las crisis financiera, alimentaria, energética, climática, laboral. Es una crisis de lo que conocemos como pacto social. A nivel mundial, nacional, local. Es una crisis de lo jurídico, y de eso que la gente invoca como derecho.

Hoy existe un gran número de personas para quienes la ley no tiene mucha credibilidad. La gente resiente la enorme impunidad pero también la insuficiencia, el sesgo a favor de las corporaciones que impide que exigencias y aspiraciones no sean reconocidas como derecho y que muchos derechos no estén plasmados. Gran parte de la institucionalidad jurídica de los Estados está encaminada a aprobar y poner en efecto leyes normas, regulaciones, reglamentos, registros, certificados, “principios”, que le abren espacio a las corporaciones y a su concepción industrial para seguir haciendo negocios de la manera y en la extensión que más les convengan, sin que haya ninguna consecuencia que se contraponga a sus intereses y quitándole a la gente la posibilidad de defenderse mediante la legalidad.

http://www.grain.org/biodiversidad/?type=57&l=0
Editorial y la revista completa en PDF

Contenidos:

Al filo de la selva, en el centro del mundo (pueblos en aislamiento voluntario)
Por Nathalia Bonilla

Los derechos comunitarios: experiencia costarricense
Por Isaac Rojas, COECOCEIBA-Amigos de la Tierra Costa Rica

En México se juega una parte vital del futuro de la humanidad
Audiencia pública: Los Transgénicos nos Roban el Futuro
Por Biodiversidad

Leyes para acabar con la agricultura independiente
Por GRAIN

Quién alimenta al mundo
Por Grupo ETC

Lamento Montaraz (himno misionero)

Publicado el 13-09-2007 en Cultura, Medio Ambiente, Naturaleza Misionera

Lamento Montaraz

 

Por Thay Morgenstern

Cae el cedro. Cae el timbó. Cae el nido. Cae la flor de lapacho. Cae la fruta. Cae la vida. Todo cae. Me duelen las raíces porque este es mi lugar. Mi viento. Mi sangre. Mi ardor. Mis alas. Yo soy todo esto. Me quieren tumbar para sepultarme vivo bajo el aserrín y las cenizas montaraces aún hirvientes.

Esto es el colmo: tratan de condenarme a vivir desterrado en mi propia tierra, donde día tras días faltan más cosas y sobra demasiado silencio. Aquí mismo quieren dejarme la boca para gritar todo lo que quiera pero con la garganta cortada.

Puedo escuchar en la profundidad de una madrugada harapienta el llanto desconsolado de las plantas con las tetas castradas. Me aturde el gemido de los cedros sentenciados a muerte. En el fondo del precipicio el incienso lamenta su futuro de humo.

Puedo sentir florecer a la nada en la cuenta moribunda de la savia. Hay quebranto en los nidos de pájaros despedazados. Todos los latidos se cierran cada vez más.

Hay raíces descuajadas y el viento fue obligado a repartir certificados de defunción anticipados para el yaguareté y el loro barranquero. Los pájaros carpinteros están perdidos y el canto hambriento de sus crías le les taladra los ojos. En vísperas del desborde de la primavera quedaron sin trabajo, porque cuando menguó la luna fueron borrados de golpe demasiados árboles de la faz de la tierra.

Hay lapachos viudos por todas partes. La matriz del guatambú fue despedazada y sus restos arrojados al fuego. Los duendes que fabricaban el perfume de las orquídeas yacen decapitados entre las cenizas del tacuaral. Las últimas araucarias quedaron afónicas por gritar hasta el cansancio, que a paso redoblado avanzaba un ejercito inmenso para dar un golpe de estado en la selva misionera. Los agresores vienen de otras tierras, corresponden a otra geografía, tienen un idioma distinto. Son criaturas del frío, todas iguales, monótonas, con miles de espinas y ninguna flor. No tienen capacidad de dar a luz ni un fruto azucarado. El invasor, el elliotti, mete las garras hasta el fondo de la garganta de las vertientes y le arranca los ovarios a las artesanas de las aguas.

Corren peligro de desintegración el rocío y el almanaque loco de la lluvia. El Paraná fue atrapado y torturado en Itaipú y asesinado en Yacyretá. Los arroyos con tierra colorada huelen a sangre coagulada, a dolor infinito, están pudriéndome el alma, vaciándome el rastro colorado, desfigurándome el idioma. Esta noche destartalada quiero treparme a la luna nueva para que nadie escuche mi llanto. Mi extinción. En la profundidad de un mediodía oscuro estoy desesperado.

Este es mi lamento montaraz. No quiero quedarme solo como Dios, que ya no habla con nadie porque ya nadie entiende su lenguaje.

Se debe poner límite a tanto atropello. Y para salvarse hay que armarse hasta los dientes con semillas de árboles sentenciados, poner a resguardo los nidos que se puedan, esconder el semen de los animales, abrigar a las mariposas, salvar a la abeja reina.

Con todo esto uno mismo tiene que hundirse de cabeza en el suelo, enterrarse hasta germinar un árbol invisible, una risa permanente, un grito inquebrantable.

Sólo así seguiremos vivos. Sólo así seguiremos cantando. Y se levantará el cedro, se levantará el timbó, se levantará la flor del lapacho, se levantará la araucaria y la vida.

Y mi bandera será entonces y para siempre mi rastro colorado.

 

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